11 de agosto de 2012.- (13 TV / Camino Católico) Los padres misioneros Pepe Aguilar y Miguel Ángel Lozano de la Congregación del Espíritu Santo llevan tres décadas testimoniando la Palabra del Señor en África. Su misión es llevar la palabra del Señor, el consuelo, la educación y la sanidad a los necesitados del rincón más recóndito del continente. Este reportaje sobre el testimonio de los dos sacerdotes, titulado "Dos hombres, una misión", fue rodado íntegramente en Tanzania en 2010, con motivo del Domund, por las Obras Misionales Pontificias. Un testimonio vivo de la instauración del Reino en medio de los más pobres.
Blog católico sobre testimonios actuales de ejemplos de vida cristiana y conversiones a la fe
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Luke, Vincent y Jake Strand, tres hermanos estadounidenses, llamados al sacerdocio por el Señor al final del bachillerato
Tienen 31, 29 y 26 años y sus planes iban por otro camino, desde el marketing a la neurocirugía
¿Y a qué se debe esta abundancia de sacerdotes en la familia? Según el reportaje de Carrie Antflinger para Associated Press, los Strand son una familia católica de Dousman (Wisconsin, Estados Unidos), pero nada hacía pensar que tres de los hijos (hay una cuarta hermana) acabarían ensotanados. "Iban a misa los domingos, bendecían la mesa antes de comer... pero no eran unos excéntricos", subraya su padre, cuya tía es religiosa clarisa en Kokomo (Indiana). Jerry recuerda, eso sí, que la abuela de los tres sacerdotes soñaba con ver a alguno de ellos entregado a Dios. Sus nietos se lo tomaban a broma.
Luke tuvo la dicha de casar el año pasado a su hermana Theresa -en la fotografía de la derecha-, que presume de que siempre velaron por ella y no les ve como bichos raros: "Sueltan más tacos que yo", bromea. Pero muchos siguen considerando que el caso de los Strand es una anomalía. "Algunos, cuando nos conocen, dicen sorprenderse de que somos normales", cuenta Bernadette, la madre del clan:"Es ridículo, ¡claro que somos normales y claro que los chicos crecieron normalmente!". Eso sí, los tres hermanos consideran un misterio la razón por la que han sido escogidos para su misión sacerdotal: "¿Por qué es tan importante? Porque nos damos cuenta de que hay algo más allá de nosotros mismos".
| La familia Strand al completo |
Cuando Luke empezó el instituto, sus planes eran licenciarse en marketing, entrar en el mundo de los negocios, hacer mucho dinero, casarse y tener hijos. Su hermano Vincent quería conseguir lo mismo, pero con su trabajo de neurólogo. Y el pequeño de los Strand, Jake, no llegó a definir un futuro profesional concreto antes de enrolarse en el servicio de Dios como sus mayores. Porque hoy Luke y Jake son ya sacerdotes, y Vincent, tras once años cursando los selectivos estudios que hacen los jesuitas, se ordenará en breve en el seno de la Compañía de Jesús.
Ni animar ni desanimar
"Fue una sorpresa verlos venir uno tras otro a contárnoslo", dice Bernardette, la madre del trío. Ella y su marido ni les animaron ni les desanimaron en su decisión, aunque fue dura, porque para el jesuita Vincent, por ejemplo, ha significado estar varios años en Europa, formándose en Austria y Alemania.
Tres caminos similares, pero independientes
Los tres sintieron la vocación al finalizar el bachillerato, y los tres meditaron su resolución durante años. A Luke le tocó la llamada cuando estudiaba en la Universidad de Wisconsin-Oshkosh, donde encontró un grupo de jóvenes "comprometidos con la fe". Poco después, vivía con un sacerdote en un albergue para sin techo, "sirviendo radicalmente a los pobres y pidiendo ser admitido en el seminario. Me recuerdo a mí mismo pensando alguna vez: ¿cómo he llegado hasta aquí? ¿De qué va esto? Iba de servir en la Iglesia", cuenta Luke, ahora director de vocaciones de la archidiócesis de Milwakee.
En cuanto a Vincent, estudiaba Medicina en la Universidad Marquette, un centro académico jesuita, cuando empezó a madurar su respuesta a Dios. Las enseñanzas de un profesor le hicieron ver que "Dios era real en una forma de la que nunca antes me había dado cuenta", y pensó en consagrarse a Dios a través de la vida intelectual. Consideró hacerlo en el matrimonio, pero no quiso términos medios, sino "vaciarse completamente" de sí mismo... y rompió con su novia para seguir la llamada. El celibato no era un obstáculo, todo lo contrario: "El celibato y el voto de celibato es una de las cosas que realmente amo de esta vida y una de las más liberadoras", explica.
Por último está Jake, el benjamín, el que más tardó en decidirse porque la idea del sacerdocio le asustaba. Quería servir a Dios, pero mediante fórmulas compatibles con formar una familia. Al final, decidió entregarse por completo: "No influyó que Luke y Vince asumieran ese deber, porque no se trataba de un deber, sino de un regalo". Pronto completará su licenciatura en Teología en Roma.
"¡Anda, pero si sois normales!"
Cuando hablan del sacerdocio, saben bien qué ideas equivocadas se tienen al respecto: "Muchos creen que se trata de un puñados de ancianos enfadados que no disfrutan de la vida. ¡Por Dios, que miren la realidad de la vida sacerdotal! Los sacerdotes aman lo que hacen. Son alegres. Son felices. Son libres. ¿No es eso lo que todo el mundo quiere ser?".
Aniversario de la muerte del cardenal vietnamita Van Thuan: "El testimonio más importante que podemos dar es el perdón"
16 de septiembre, 2011. (Romereports.com) Se cumplen 9 años del fallecimiento del cardenal vietnamita François-Xavier Nguyên Van Thuân, héroe de los católicos de su país. En 1975, apenas nombrado obispo, el régimen comunista lo condenó a 13 años en un campo de reeducación, nueve de ellos en régimen de aislamiento. Durante ese periodo, el gobierno tuvo que ir cambiando los carceleros porque uno a uno todos se hicieron católicos. En esta emocionante entrevista realizada pocos meses antes de su muerte, resumió así aquellos años:
“Yo sólo hice lo que pude, es decir, dar testimonio de mi fe y sobre todo del amor de Cristo por todos. Creo que eso es lo único que puede cambiar los corazones. Antes, usted me preguntó sobre esta cruz que llevo. Sepa que hice esta cadena con trozos de alambre que los carceleros cortaron para mí. Me lo trajeron con unas pinzas y juntos tejimos la cadena en cuatro horas”.
“El testimonio más importante que podemos dar es el amor, el perdón y la reconciliación. Olvidar el pasado y pensar en el futuro para construir juntos nuestro país, para construir un mundo más hermoso. Como dije el otro día, el futuro es mucho más apasionante que todos los pasados juntos”.
En 1988 se le concedió el arresto domiciliario. En 1991 el gobierno le permitió viajar a Roma, pero no le autorizó a regresar.
Juan Pablo II lo acogió y le nombró cardenal.
Falleció el 16 de septiembre de 2002
Iniciado el proceso de beatificación del Cardenal vietnamita Van Thuan
(ZENIT.org ).- El cardenal Van Thuan nació el 17 de abril de 1928, en la parroquia de Phu Cam. Entró muy joven en el seminario menor de An Ninh y estudió filosofía y teología en el Seminario Mayor de Phu Xuan. Fue ordenado sacerdote en 1953.
En 1967, el papa Pablo VI lo nombró obispo de Nha Trang y en 1975 coadjutor de Saigón. Seis días después, el 30 de abril, el ejército revolucionario entró en Saigón e inició la etapa comunista.
El nuevo gobierno lo internó enseguida en un “campo de reeducación”, durante 13 años –de 1975 a 1988- sin proceso. Aún encarcelado, logró enviar mensajes a sus fieles quienes los copiaban a mano y los difundían por toda la comunidad católica.
Estas breves reflexiones fueron recogidas en el libro El camino de la esperanza. Otro libro, Oraciones de esperanza, contiene oraciones escritas por él en la cárcel. Con trozos de papel, se fabricó una pequeña biblia y algunos carceleros le proporcionaron a escondidas un trozo de madera y cuerda, con los que se hizo un pequeño crucifijo.
En 1991, fue obligado a dejar su país y acogido por Juan Pablo II en la curia romana. En 1998, fue nombrado presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz. El 21 de febrero de 2001 fue creado cardenal.
Pocos días después, el régimen vietnamita se suavizó y el cardenal pudo volver a visitar su tierra natal.
Murió el 16 de septiembre de 2002 a causa de un tumor en una clínica de Roma.
El 16 de septiembre de 2007, con motivo del quinto aniversario de su muerte, la Iglesia inició su causa de beatificación. Benedicto XVI expresó “profunda alegría” por el anuncio. La noticia fue acogida con gran entusiasmo por los católicos de Vietnam que le consideran “un ejemplo de santidad” para ellos y para el mundo entero.
El Cardenal Francisco Javier Nguyen Van Thuan estuvo ante 50 mil jóvenes en el año 1999 en la Plaza de Toros México. Un encuentro organizado por los Misioneros Servidores de la Palabra.
El Cardenal Francisco Javier Nguyen Van Thuan estuvo ante 50 mil jóvenes en el año 1999 en la Plaza de Toros México. Un encuentro organizado por los Misioneros Servidores de la Palabra.
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